¿Anticonceptivos hormonales? Es para pensárselo.

por Emilio Alegre, farmacéutico especialista

Muchas veces hemos recibido consultas sobre los anticonceptivos hormonales, cómo actúan, y sus riesgos para la mujer. La mayoría de los anticonceptivos hormonales que se usan de forma habitual, actúan impidiendo la ovulación. Pero a veces fallan, se produce la ovulación, y entonces podrían impedir la implantación del embrión en el útero, causando un aborto muy precoz.  Esto sucede sobre todo cuando se olvidan tomas, o hay interacciones con alguna medicación que recibe la mujer.

En relación con esto, a veces se producen embarazos ectópicos (fuera del útero, en las trompas de Falopio), que no pueden desarrollarse, y requieren atención médica. Actualmente hay un gran aumento de los embarazos ectópicos que recibimos en los hospitales, y muchos de ellos están relacionados con la toma de anticonceptivos hormonales.

Los anticonceptivos hormonales alteran el equilibrio hormonal femenino. Todas las hormonas de nuestro organismo están relacionadas entre sí, y tienen efectos a todos los niveles, desde el psicológico al cardiovascular. Por eso, los anticonceptivos hormonales pueden causar problemas a largo plazo, como aumento del riesgo de algunos tipos de cáncer, trombosis y otros riesgos cardiovasculares (p. ej., infarto de miocardio).  Las mujeres que fuman y aquellas que tienen alteraciones de la coagulación (muchas de las que tienen esas alteraciones ni siquiera lo saben), sufren un riesgo mucho mayor. Aunque los riesgos son relativamente bajos, como estos productos son tomados por muchas mujeres durante mucho tiempo, su impacto en la salud es importante. Se ha estimado, por ejemplo, que cientos de miles de mujeres han sufrido un infarto de miocardio o trombosis grave por la toma de estos productos. Cada vez que se lanza uno nuevo al mercado, se dice que los anteriores presentaban estos problemas y se publicita que los riesgos del nuevo son menores, pero sin que se haya comprobado realmente (como es el caso de las “mini-píldoras”).

Desde el punto de vista de una sexualidad sana y positiva, el uso de cualquier anticonceptivo falsea y contamina la donación mutua del cuerpo que se da en el acto sexual. Por eso, es muy recomendable, si no se busca tener hijos en este momento, realizar el acto sexual en los periodos no fértiles del ciclo, y abstenerse en los días fértiles. Así se mantiene íntegra la donación mutua del acto. Y para evitar las enfermedades de transmisión sexual, es prioritario abstenerse de relaciones sexuales esporádicas o con parejas temporales, y ser fieles a la esposa o al esposo. Cuidar nuestra integridad sexual nos lleva a una vida sexual y de pareja mucho más auténtica y plena, libre de preocupaciones. Para disfrutar de lo mejor, tenemos que aprender a rechazar lo que nos desvía de ello, lo que no es auténtico. Esto, que sabemos que  forma parte del aprendizaje y la madurez en todas las facetas de la vida, vale también para la sexualidad.

Hace años, los métodos de planificación familiar natural fallaban bastante, porque se basaban en la temperatura y el calendario, y sólo servían para mujeres con ciclos muy regulares. Pero los métodos modernos incluyen la observación del moco cervical, y esto les da una fiabilidad muy buena, mejor que la del preservativo y similar a la del DIU, poco inferior a la de los anticonceptivos hormonales. Por supuesto, son mucho más sanos y seguros para la mujer que los anticonceptivos hormonales y el DIU, no afectan a los embriones, y además, mejoran la compenetración sexual y de pareja.

Probablemente, haya algún equipo en su zona que enseñe los métodos naturales de reconocimiento de la fertilidad o planificación familiar natural. No se requiere que usted tenga especiales conocimientos o formación para aprenderlos, ni que sus ciclos sean siempre regulares; le interesará mucho conocerlos y le servirán durante toda su etapa fértil. Serán para usted un descubrimiento que mejorará sus relaciones sexuales y podrá difundir a otras personas. Puede preguntar a médicos de familia o  ginecólogos católicos, o en la iglesia, ya sea en la parroquia o en la delegación de pastoral familiar de su obispado. Y si no hay nadie que los enseñe, propóngalo. ¡Quizá alguien está esperando a que usted le dé una idea que puede beneficiar a muchos otros!

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